El ruido rosa tiene la misma energía en cada octava: suena parejo al oído y es el que se usa para ecualizar una sala o comparar altavoces. El blanco tiene más agudos y el marrón más graves.
Un tono fijo sirve para encontrar vibraciones en la sala o en el equipo, y para ver hasta qué grave llega un altavoz.
Recorre de 20 Hz a 20 kHz. Escuchá en qué frecuencia algo vibra, zumba o el sonido desaparece: ahí está el problema o el límite del equipo.