Muchos enlaces llevan pegados unos parámetros al final (lo que va después del ?). No cambian la página que ves: sirven para que la empresa sepa de dónde vino el clic, quién te lo compartió o qué anuncio tocaste. Si lo reenviás tal cual, también le contás eso a la siguiente persona.
También se deshacen las redirecciones de Google, Facebook, Instagram y Outlook, que pasan tu clic por sus servidores antes de llevarte al sitio real.
Los enlaces acortados (bit.ly, t.co…) no se pueden limpiar sin abrirlos, y abrirlos ya avisa al que los creó. Por eso este limpiador no los abre: te avisa y decidís vos.
Los avisos rojos marcan trucos típicos de phishing: un dominio que imita a un banco o a Correos, un nombre falso antes de una @, caracteres raros en el dominio o una dirección IP en lugar de un nombre.